viernes, 25 de septiembre de 2009

REVOLUCIÓN Y NEW AGE. ¿SOCIOS O HERMANOS?

Por Javier de Miguel
Es cierto que, a menudo, la delimitación de los conceptos “Revolución” y “Nueva Era” puede parecer al lector poco diáfana, insignificante e incluso irrisoria. Sobre lo que es y de lo que trata la revolución cultural, ya hemos hablado. Pero, ¿qué es la New Age? ¿Qué relación tiene con la revolución cultural y qué papel tiene en ella?

Como naturaleza, la New Age es un conglomerado de filosofías que pretende sustituir la espiritualidad humana tradicional en las sociedades occidentales, por otra, de carácter artificial, infantil diría yo, ambigua y más centrada en la divinización del propio hombre y su entorno que en el culto a una divinidad personal. Yo soy partidario de calificarla como un brazo de la revolución cultural, si bien tiene, como el resto de brazos, un cúmulo de características que la hace autónoma y distinguible individualmente. Pero a su vez, es un engranaje más, quizá menos mediático, y para algunos menos conocido y más subrepticio, si cabe, que las propias ideas nucleares de la revolución. Pero la realidad es que ahí está, y trataremos de analizar brevísimamente sus características e influencia.

Partamos de la base de que toda ideología debe tener un componente espiritual, y la revolución cultural no podía ser una excepción, por mucho que odie la religión. Cualquier proyecto con mínimas garantías de prosperar a largo plazo necesita un componente espiritual que satisfaga la necesidad natural trascendente del hombre. El comunismo fracasó, en lo económico ya sabemos por qué, pero en lo social, precisamente por no ofrecer una vertiente espiritual, y por pretender arrancar a la fuerza, y sin ofrecer nada a cambio, algo tan enraizado en la persona como es la espiritualidad

Hace tiempo hablamos del deísmo, y su relación con la revolución, la masonería, etc. Decíamos que el deísmo es el huevo de colón que necesita la revolución para asentar su ideología sin que la religión sea una cortapisa a sus objetivos, pues acalla la necesidad antropológica de agarrarse a una trascendencia, si bien ésta toma la forma de Dios impersonal, alejado y que nada tiene que decir ni prescribir sobre la vida moral de los individuos, que se fragua, en los hogares en lo concerniente a lo privado, y en los parlamentos en lo concerniente a lo público.

Afirmación tópica: las sociedades occidentales son, grosso modo, materialistas: cierto, pero ¡Cuidado! También hay espiritualidad. Sobre la calidad y la utilidad de la misma, hablaremos en seguida. Pero, haberla, hayla. Y la New Age, sin proponer estrictamente la espiritualidad masónica, se parece bastante a ella, si bien da algunos pasos más. Del Gran Arquitecto del Universo pasamos a una divinidad que sirve para armonizar al individuo con su entorno, eso sí, con dudosos métodos.

De la religión tradicional a la New Age

Dicha transición, perfectamente orquestada y planificada a escala planetaria, pretende desplazar las tradicionales prácticas religiosas hacia otras, bastante desfiguradas, caricaturescas, en ocasiones, hilarantes y rayanas en el ridículo, pero no por ello menos peligrosas.

Por ejemplo, la oración es sustituida por la meditación: de lo que se trata no es de hablar con Dios como lo haría un hijo con un padre, sino de que ese “dios” (mío, particular) me transmita una serie de “energías”, que canalice mis emociones y me proporcione paz, pero no el tipo de paz profunda que proporciona la oración, sino una mera desconexión de las preocupaciones y ansiedades que genera el día a día.

La religión tradicional se sustituye por el panteísmo y el sincretismo religioso. Se trata de construir una religión universal, común a todos los seres humanos, en base a la famosa ética de mínimos que, en el campo religioso, recogería una especie de eclecticismo de credos, en el que la espiritualidad oriental tendría un peso específico importante, en perjuicio de las religiones monoteístas tradicionales, que son consideradas “ortodoxas y puritanas”, y por tanto, incompatibles con este pensamiento.

La relación con la naturaleza

El ecologismo radical del siglo XXI confunde la antropología humana cuando afirma que los derechos de Gaia, o la “Madre Tierra” son tan importantes (cuando no más) que los del propio individuo. Lo cual es un auténtico dislate moral, pues no es la “Madre Tierra” la que goza de derechos, sino nosotros quienes tenemos graves obligaciones hacia ella. Pero eso sin olvidar (y aquí viene el error) que el único ser vivo con dignidad absoluta es el ser humano, y que ni los simios ni la naturaleza en general alcanzan este nivel de dignidad, pues su naturaleza es diferente.

El culto al cuerpo y a la salud es otro de los pilares del pseudo-naturalismo que propugna la New Age. Ejercicios físico-espirituales como el yoga, el zen, la meditación, etc, pretenden poner en paz y armonía entre cuerpo y alma (monismo), en aras a suplantar el equilibrio espiritual que, a largo plazo, sólo ofrece la verdadera oración y la verdadera relación con Dios.

New Age y revolución

Volviendo a lo pragmático, ¿qué tiene que ver la New Age con la revolución cultural, o qué le aporta a la misma? Básicamente, lo que aporta la New Age a la revolución cultural es el amansamiento y adormecimiento de las conciencias, que no es poco. Arrinconando la objetividad moral y el concepto tradicional de trascendencia, divinizando al propio hombre, distrayendo la atención hacia lo superfluo, como el cuidado del cuerpo o los derechos de Gaia, se consigue allanar el camino a la revolución cultural. En otras palabras, la New Age es el Prozac que la revolución necesita para, una vez arrancada la religión tradicional, instaurar un nuevo orden, éste si, con un componente espiritual, pero ¡ojo! Un componente espiritual que no molesta a los mandamases de la revolución, incluso les ayuda, pues de algún modo calma la esquizofrenia social que genera su desquiciante ideología.

Acabo respondiendo a la pregunta inicial. ¿Socios o hermanos? En lo consanguíneo, quizá primos segundos, pero desde luego, socios muy bien avenidos. Socios en pro del neo-paganismo (que no atéismo) y de la idiotización de la conciencia natural de las personas. Para meditar (pero en serio)…

domingo, 20 de septiembre de 2009

PINCELADAS REVOLUCIONARIAS EN LA RED

Estimados lectores:
Al contrario de lo que estamos acostumbrados en esta seción, lo revolucionario no es el autor del artículo ni el medio donde se ha publicado, sino su contenido, y las referencias que éste hace a las ideologías revolucionarias.
En definitiva, un buen artículo que sirve para aliñar el carácter global de las ideologías revolucionarias, y que introduce un tema que abordaremos en breve en nuestra sección de opinión: la New Age o Nueva Era.



Un marxista al frente de Naciones Unidas (II).

Por si el ecoateísmo fuera insultante para algunos creyentes, Escoto, cual Yoda de Star Wars nos recuerda la existencia de la "Energía de Fondo". No es broma.

José Luis Bazán

Las torpezas verbales de Miguel d’Escoto son rayos que no cesan. Ha pronunciado un discurso de enorme calado en la Conferencia de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y Su Impacto Sobre el Desarrollo, que ha tenido lugar en Nueva York entre el24 y el 26 de junio. En el mismo, Escoto ha sintetizado algunas de las líneas maestras de la nueva ética planetaria que está promoviendo Naciones Unidas. Preocupante proyecto para los que pensamos que hay una ley natural, no creada por el hombre, sino nacida del hombre, que refleja normativamente las necesidades y exigencias derivadas de la condición humana. Escoto quiere un nuevo hombre, un nuevo orden moral, una nueva ética a imagen y semejanza no de su ser, sino de su querer, de sus deseos y proyectos: «Hemos construido una economía globalizada. Ahora es el momento de crear una política y una ética globalizadas a partir de las muchas experiencias y tradiciones culturales de los diferentes pueblos».


Entre los ejes fundamentales que según Escoto podrían dar coherencia a las nuevas iniciativas que busquen construir alternativas se encontraría «forjar un ethos mínimo desde el intercambio multicultural y desde las tradiciones filosóficas y religiosas de los pueblos, a fin de que puedan participar en la definición del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra y en la elaboración de nuevos valores». Es la ética mínima que en España promueven los doctores del socialismo, esa que niega la naturaleza humana para crear un nuevo ciudadano súbdito del poder.

En esa nueva ética la dignidad correspondería a la Madre Tierra, que «por el hecho de ser viva y generadora de todos los seres vivientes, tiene dignidad (dignitas Terra). Esta dignidad reclama respeto y veneración y hace que ella sea portadora de derechos». Esta perspectiva biocéntrica niega la condición de Dios como bien supremo del hombre: «El gran Bien Común de la Humanidad y de la Tierra es la propia Humanidad como un todo», afirma Escoto. Su visión panteísta de la realidad se afirma al considerar «la comunidad de la vida humana – la Humanidad - como la parte consciente e inteligente de la misma Tierra». No somos hijos de Dios, sino que en palabras del sacerdote católico suspendido «todos somos hijos e hijas de la Tierra y a ella pertenecemos». Puro ecoateísmo de matriz indígena.

Por si el ecoateísmo fuera insultante para algunos creyentes, Escoto, cual Yoda de Star Wars nos recuerda la existencia de la “Energía de Fondo”. No es broma. El Sr. Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, apelando a la ciencia, pretende embaucarnos con misteriosas energías -de las que los físicos y metafísicos se carcajean-, que sustituirían en la futura era de acuario al Dios de la religión: «Pertenece al Bien Común de la Humanidad la creencia testimoniada por las tradiciones espirituales y afirmada por cosmólogos y astrofísicos contemporáneos, de que por detrás de todo el universo, de cada ser, de cada persona, de cada evento y de nuestra crisis actual, actúa la Energía de Fondo, misteriosa e inefable, llamada también Fuente Alimentadora de todo el Ser. Esta Energía sin nombre – estamos seguros – actuará también en este momento de caos ayudándonos y empoderándonos para vencer al egoísmo y tomar las medidas necesarias para que éste no sea catastrófico, sino creativo y generativo de nuevas órdenes de convivencia, de modelos económicos innovadores y de un sentido más alto de vivir y de convivir».

Eso sí, este revolucionario ecomarxista, que rinde culto a la Tierra y a la Energía de Fondo, termina en su desfachatez añadiendo a su mayonesa retórica, unas palabras de Benedicto XVI sobre la necesidad del reparto de los recursos entre los pobres, algo que siempre otorga credibilidad moral, da un toque distinguido a su prédica, y atrae a su discurso ecoateo a más de un cristiano despistado.

Escoto es la boca de esa camarilla de iluminados de la ciudadanía planetaria, bien situados en Estados y Organizaciones Internacionales, que en su lucha contra el Dios de la religión, promueven una espiritualidad del hombre para el hombre, un aquietamentes que no propicia la unión de la criatura con el Creador, sino del hombre con la Humanidad.

Este ortodoxo sacerdote del nuevo paganismo de la espiritualidad sin religión ha llegado lejos en sus aspiraciones de poder. Sin duda, ejerciendo de sacerdote católico no lo hubiera logrado, porque para ser Papa no basta el poder humano, por muy encumbrado que esté. Pero se ha extralimitado en su intento de sentar las bases del paraíso en la Tierra, frustrada pretensión de totalitarismos sangrientos, perfecta excusa para tropelías por doquier. Vienen a mi memoria las palabras de los Proverbios: «Gobernando los malvados crece la iniquidad; mas los justos verán su caída».

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4418

miércoles, 9 de septiembre de 2009

PINCELADAS REVOLUCIONARIAS EN LA RED

Apreciados lectores:
Una vez más, una de las atalayas mediática de la revolución, el diario Público, hace asomar otra, somera pero clara, síntesis del pensamiento revolucionario, del proyecto de cambio cultural que las esferas revolucionarias pretenden en España, ya expuestas y ampliadas en este mismo blog. Y lo hace de la mano de una entrevista a Gregorio Peces-Barba, uno de los padres de nuestra (prosti-consti) tución. Valga el título como resumen del resumen.


Gregorio Peces-Barba: "La Iglesia no cree ni en la democracia ni en la libertad"

Catedrático. Tres años después de dejar el Alto Comisionado para el apoyo a las Víctimas del Terrorismo y la política activa, analiza las últimas reformas sociales y el papel de la Iglesia

Al oír el nombre de Esperanza Aguirre, una risa acelerada se descuelga de los labios de Gregorio Peces-Barba (Madrid, 1938). A continuación, el ex rector de la Universidad Carlos III y uno de los siete padres de la Constitución, frunce el ceño y carga contra la privatización educativa de la lideresa del PP. Su defensa de la democracia y los derechos humanos le costó una detención policial y la suspensión de su ejercicio co-mo abogado a finales del régimen franquista. Hoy, 38 años después de aquellas sanciones y liberado del corsé político, critica tanto a la oposición como algunos de los "signos progresistas sin sentido" del que fue su partido, el PSOE. Este verano dirigió un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sobre Los Derechos Humanos en el siglo XXI.

Usted cita el progreso, la libertad y la igualdad como los tres pilares de la reforma política del siglo XIX. En la actualidad, ¿se están produciendo regresiones en alguno de estos campos?

La extensión de esos tres valores no avanza con la velocidad con la que tendría que hacerlo en África o Asia, pero la igualdad y la libertad están bastante consolidadas en Europa. Hay cosas que ningún gobierno europeo, por muy conservador que sea, puede cortar. Aunque puede que haya algunos retrocesos coyunturales. Todavía queda mucho por avanzar.

¿Cuales son esos retrocesos?

Retrocesos en las estructuras democráticas, como el sufragio universal en algunos países. En América, después de vivir un tiempo sin militares, está habiendo un rebrote.

¿Cómo tratan Europa y Españaa los inmigrantes?

Hay una perspectiva ideal de puertas abiertas, pero es imposible. Y la real, tiene sus claroscuros. Por lo general, los derechos del hombre se respetan. Los que no se respetan son los del ciudadano: los derechos políticos. Además, los derechos económicos, sociales y culturales tienen problemas, porque casi nunca dependen de las autoridades políticas y jurídicas, sino de empresarios, que son menos escrupulosos. Y luego tenemos los ingresos de inmigrantes irregulares en sistemas que no son carcelarios, pero casi. Y eso bordea lo inaceptable en muchos casos.

¿Considera que es aceptable su internamiento en los CIE?

El internamiento rompe principios básicos del derecho democrático occidental: internar sin comisión de delitos en centros que son casi prisiones no está en la línea del progreso de los derechos humanos en Occidente. La duración que tienen en algunos países es excesiva.

¿Europa está girando hacia la extrema derecha?

No. Son vaivenes. En España, por ejemplo, no ha habido un aumento, ni lo habrá mientras haya una memoria histórica de lo que supuso el franquismo. Tiene que pasar mucho tiempo hasta que las posiciones nazis o fascistas tengan en la Europa de los 27 posibilidades de alcanzar el Gobierno. Y, desde luego, es impensable que lo alcancen por vías no democráticas, como ellos querrían.

¿Qué opina del desarrollo de la Ley de la Memoria Histórica?

Hay dimensiones en las que no hay más remedio. Pero me resulta inconcebible que el Gobierno y las autonomías tomen decisiones administrativas y ayuden, por ejemplo, a abrir y descubrir tumbas. La memoria histórica no tiene más que un efecto honorífico y compensatorio después de 70 años. Han prescrito todos los posibles delitos y, desde el punto de vista penal, ya no pueden ser compensados.

La Iglesia apoyó al franquismo.

La Iglesia fue partidaria de los vencedores en la Guerra Civil y tomó partido. Tiene muy débiles concepciones democráticas y estaba muy bien con el franquismo. Ellos no creen en la democracia, no creen en la libertad. Creen que la verdad es única y es la que ellos defienden. Y son partidarios del monopolio de la verdad religiosa. La Iglesia española, y quizá la italiana, son restos del Jurásico y no tienen remedio.

¿Por qué la Iglesia ha evolucionado de forma diferente en Francia que en España?

Porque en Francia tuvieron muy claras las cosas desde el último tercio del siglo XIX. Esta cuestión culminó en 1905, con la ley de separación entre Iglesia y Estado. Para la evolución de Francia ha sido muy importante la evolución de laescuela pública.

¿Cómo son las relaciones Iglesia-Estado en España?

El Estado no ha tenido la suficiente firmeza para poner a la Iglesia en su sitio. Tiene una especie de temor reverencial. Y hay una cierta contradicción: permite la enseñanza de la Religión como una asignatura más y que se hagan juramentos con la Biblia en ámbitos públicos; y, sin embargo, se toman medidas aisladas radicales y juveniles, como la ley sobre la interrupción del embarazo.

¿Está a favor de la reforma de esta ley?

Que las niñas de 16 años puedan decidir libremente si abortan sin consultar con sus padres es una medida poco aceptada por los ciudadanos. Y a mí me parece un exceso. Está bien que decidan, porque tienen ya madurez para hacerlo, pero no se debe romper sin más ese hilo con la familia: es una institución fundamental. Quite usted [el Gobierno] los crucifijos y no haga signos de progresista sin sentido como ese.

¿Qué riesgos tiene la privatización de la educación?

Hay que evitar a los piratas que torpedean la educación pública, como Esperanza Aguirre, que vulnera la ley y prevarica porque rompe el principio de que la enseñanza pública es lo primero y la privada y la concertada, secundarias. Y el señor Camps quiere que se dé Educación para la Ciudadanía en inglés. ¡Hay que ser idiota! Además, en los ámbitos donde mantiene la educación pública, corrompe su sentido y favorece la separación de niños y niñas. Es otra ocurrencia injustificada.

lunes, 31 de agosto de 2009

REVOLUCIÓN vs CRIMINALIDAD, O POR QUÉ LA JUSTICIA DEJÓ DE SER TAL

Por Javier de Miguel

Con ocasión de los trágicos sucesos que hemos conocido estas últimas semanas respecto de varioa asesinatos y violaciones de menores, me parece oportuno hacer una excepción a mi intención general de tratar los temas en este blog en clave de intemporalidad, que pretende evitar que los artículos se conviertan en simples editoriales motivados por la rabiosa actualidad, y que se devalúen en la medida en que nuestra memoria pierda los detalles sobre los hechos que los motivaron, y por tanto, el tiempo corra en contra de la frescura de su análisis a posteriori.

No obstante, pienso y espero que sea una excepción parcial, porque las noticias recientes de estos y otros crímenes solamente servirán de coartada para introducir un tema mucho más estructural, que afecta, como tantos otros, al sistema y que, también como tantos otros, tiene su leit motiv en las ideologías revolucionarias, especialmente las que copan el espectro político de la izquierda.

Que la delincuencia es un fenómeno que, a día de hoy, se puede calificar de descontrolado, por su volumen creciente y su imprevisibilidad; que la justicia es caótica e ineficaz en muchos casos; que la burocracia está por encima de los problemas; y que la sensación social generalizada de impunidad ante el delito es creciente, son hechos que, por evidentes, no merece la pena discutir. Lo que es menos evidente, al menos para la opinión pública son las causas últimas de todo ello. Por tanto, intentaremos acudir a ellas, y a su relación con el código genético de las ideologías revolucionarias, que podemos sintetizar en cuatro puntos:


i) Lo primero es lo primero

En primer lugar, las ideologías revolucionarias exaltan la libertad absoluta, como valor cuasi-supremo, sólo superada – y no siempre - por la igualdad (traducido: igualitarismo), y desde luego, infinitamente superior al concepto de responsabilidad, del cual la libertad nunca puede ir separada, de ahí el error en la concepción de la propia libertad.

¿Y qué tiene que ver esto con la delincuencia? Pues lo definió mejor que nadie Felipe González en la década de la borrachera progre en España: “Contra la delincuencia, libertad”. Y no hay que irse tan lejos: basta recordar aquella mítica frase de nuestro ahora presidente, en relación al “mar de injusticia universal” que, a su juicio, era la causa del terrorismo internacional. Así pues, la causa de la creciente inseguridad ciudadana (se habló de ella hace algunos meses, ¿por qué no se ha vuelto a decir nada? ¿Qué tiene que decir la oposición al respecto?) sería que el sistema es demasiado rígido y/o injusto con los delincuentes, los cuales serían en realidad víctimas de la crueldad o la marginación a los que los somete el sistema, y por tanto, los poderes públicos deberían trabajar en orden a restablecer la “justicia universal” que necesita el paraíso terrenal-materialista que desean construir.


ii) Error en la consideración de la razón de ser de las condenas

Además de tener un concepto equivocado sobre las causas de la violencia en la sociedad, las ideologías revolucionarias tienen un concepto equivocado del objetivo de las condenas o penas. El término pena deriva del término en latín poena y posee una connotación de dolor causado por un castigo. No se trata tanto de un dolor físico, sino un dolor causado por la privación de derechos, básicamente el de libertad. Sí, sí, efectivamente estamos hablando de la privación de un derecho. Y eso es algo que las ideologías revolucionarias no soportan. Los derechos del sujeto priman por encima de todo, incluso aunque el sujeto infractor, en el ejercicio de sus supuestos “derechos” quebrante los de los demás. Por tanto, la ideología revolucionaria pretende conjugar el derecho, legítimo, de los ciudadanos, a no verse amenazados por el delincuente, con el derecho del penado, a que se le someta, sí o sí, a mecanismos de reinserción, incluso aunque ello ponga en peligro la seguridad futura de los mismos ciudadanos.

En otras palabras, la condena al delincuente sería un “conflicto de derechos” que se debe minimizar (en favor del delincuente, claro está), y yerra en tanto que omite que no puede haber sujetos de derechos sin sujetos de obligaciones, y la libertad (física) es uno de ellos, que está condicionado al cumplimiento de las “obligaciones” para con la sociedad en lo que se refiere al respeto a la vida, la libertad, etc, de las demás personas.

¿Reinserción? Para los ideólogos revolucionarios, reinserción y reducción de las condenas son conceptos relacionados. Uno es instrumento de la otro. De nuevo se yerra en este punto, pues pena y reinserción no son contraproducentes, ya que son conceptos independientes, más bien incluso relacionados positivamente. Dicho de otra manera, resulta un sinsentido que para favorecer que el penado no reincida en el futuro (si es que es eso lo que entendemos por reinsertar), haya que ablandar el castigo por un delito cometido en el pasado. Y lo es, en primer lugar porque quiebra el concepto originario de pena, y en segundo, porque da lugar a comportamientos situacionales por parte de los presos, y que amplían el margen de error por parte de los expertos que deciden en qué momento debe cada preso ser “reinsertado” (mientras se insiste en esto, llueven los casos de reincidencias durante los permisos carcelarios o durante el disfrute de libertad condicional, etc). Además, bajo este prisma, si la prisión ha de ser un lugar de reinserción, no habría ningún inconveniente en que pasen allí el tiempo que sea necesario, pues según esta lógica, una mayor duración de la condena, se debería relacionar con un mayor grado de reinserción.

iii) Antropología equivocada.

Quizá esta sea una de las causas de raíces más graves y profundas, y por ello, preocupantes, en tanto que afecta a la idea del hombre y de la sociedad, que las ideologías revolucionarias conciben, por sistema, de manera radicalmente deformada y opuesta a la verdad del hombre. Como herederos del Rousseaunismo, consideran la bondad natural del hombre como un axioma, y por tanto, cualquier comportamiento anómalo del mismo es achacado automáticamente a un problema social, siendo por tanto (y nos reenganchamos así con la primera causa) el delincuente una víctima que debe volver a su originario estado de naturaleza.

Y desde luego no podemos negar que existe una cierta lógica en el razonamiento: en sociedades respetuosas, ordenadas, de ciudadanos honestos y responsables, es más difícil que se cometan delitos, y sobre todo, que éstos queden impunes. Pero el fallo, el momento en que el razonamiento se desvía de la verdad, es en la concepción del propio hombre, como ser bondadoso y sin inclinación al mal, de manera que: “Si hay delitos, es SOLAMENTE porque la sociedad corrompe al individuo”, lo cual es falso, porque eso implicaría que la sociedad cambia la naturaleza del hombre, algo que de por sí es imposible, pues si el hombre tiene una naturaleza, ésta no puede modificarse, luego, o bien el hombre no tiene naturaleza (más próximo a las ideologías revolucionarias más radicales), o bien el razonamiento es absurdo, pues confunde la idea de naturaleza (tesis defendida en estas líneas). Resumiendo mucho: al ciudadano que se le transmite que haga lo que le dé la gana, hará cosas buenas y malas.

iv) Ideología irresponsable

Sin ningún género de dudas, el incremento de la conflictividad social es uno de los efectos más nocivos de las ideologías revolucionarias, en tanto que consecuencia de la podredumbre moral que siembran en la sociedad. Cuando, por defender de forma dogmática ideas secundarias (aunque para ellos fundamentales, pues es lo que les da de comer) se descuidan otros tan valiosos como la seguridad y las libertades de sus ciudadanos, algo se tuerce irremediablemente.

Recientemente, el Ministro de Educación se mostraba perplejo respecto a la escala de valores que tienen los salvajes que violaron recientemente a una niña de trece años. Sólo me caben dos explicaciones. O ese señor es un débil mental, cosa que dudo, o simplemente nos está tomando el pelo. Pero, ¿qué valores espera que tenga el “ciudadano-producto” de una ideología que rechaza la autoridad (excepto la suya y la de sus leyes), desprecia la tradición y ensalza incondicional y acríticamente lo novedoso, que convierte la sexualidad en un juego, que no respeta la vida humana en sus etapas más vulnerables, que pisotea la conciencia moral de sus ciudadanos y los somete al arbitrio de sus ideales de sociedad de laboratorio, que a nadie interesan, y que ningún problema real resuelven? El ciudadano que delinque (sobre todo si nos centramos en determinados delitos, los eufemísticamente denominados “de género”) es el producto de una sociedad que ha asumido que la sexualidad equivale a tomar un refresco: se puede hacer cuando se quiera, como se quiera, y con quien se quiera, y cuyo propio sinsentido es el que alimenta la violencia. Sí, sí, es así: el feminismo radical, que en el fondo (y en la superficie también) degrada a la mujer, la sexualidad banalizada (consecuencia del propio feminismo radical) y la degradación general que vienen sufriendo las relaciones interpersonales, conducen a esto, y SÓLO a esto.

Lo cortés no quita lo valiente: los sucesos son penosos, pero tengan por seguro que cada minuto de lamento, cada minuto de televisión con apariciones de políticos en manifestaciones de repulsa (¿contra quién? ¿contra su propia incapacidad?) o prometiendo la-nada (porque eso es lo que se ha hecho hasta ahora) en relación a la lucha contra la delincuencia, es un minuto perdido en analizar las causas verdaderas. Pero hasta en un tema tan sensible como es la delincuencia, decir la verdad escuece. Y no se trata de echar culpas, sólo de levantar una esquina de la alfombra para ver la porquería que alberga. Pero claro, esto es peligroso, porque se puede llegar a ver más porquería de la que se quiere que se vea. En definitiva, se buscan causas que poner sobre la mesa, pero causas que no dejen en mal lugar al que gobierna. Sólo una mentalidad así justifica el insulto a la inteligencia que supone que un servidor público diga, en plena era del "Estado-papá", que estos problemas se resuelven con "política social".
Yo se lo traduzco: lo que ese señor ha querido decir es: "Como somos incapaces de reconducir esta situación, porque en nuestro pecado ideológico llevamos la penitencia, mejor echar la culpa a "los otros": o sea, decir que España necesita del socialismo para superar el lastre de la tradición judeocristiana represiva y alienante".

Por eso, se necesitarían más dosis de "libertad" y "tolerancia" para luchar contra la delincuencia. Es mejor decir eso. Y es mejor, no porque resuelva los problemas, sino porque cuela mejor. Sólo por eso.

lunes, 13 de julio de 2009

PINCELADAS REVOLUCIONARIAS EN LA RED

Por Javier de Miguel

Estimados lectores:

A continuación una de las innumerables muestras de persecución religiosa que se dan en países tan "avanzados" como USA o Reino Unido.
Como diría un buen amigo mío: la ley dice que "Hay que ser tolerante". Le falta decir: "Y pobre del que no lo sea"


El «matrimonio» del mismo sexo y la libertad religiosaEl tema de la legalización de las parejas del mismo sexo sigue siendo tema de vivo debate. El 26 de mayo, el Tribunal Supremo de California respaldaba el referéndum, la proposición 8, que modificaba la constitución del estado para restringir el matrimonio a las parejas heterosexuales. El referéndum invalidaba una sentencia anterior del Tribunal Supremo del estado que había dado como resultado la legalización del matrimonio homosexual.

En las semanas que precedieron a esta última decisión, el matrimonio homosexual se legalizaba en tres estados. Como resultado, cinco estados norteamericanos permiten en la actualidad tales matrimonios Massachusetts, Connecticut, Maine, Vermont y Iowa.

Como apuntaba un artículo del Washington Post el 27 de mayo, cuatro de estos estados están al noreste y la excepción, Iowa, introdujo la legalización a través de una sentencia del Tribunal Supremo del estado y no a través de una votación legislativa.

Un importante elemento en los debates sobre este tema ha sido el de la libertad religiosa. En una columna el 23 de mayo en el New York Times, Peter Steinfels comentaba que una propuesta para legalizar el matrimonio del mismo, sexo en New Hampshire se había quedado estancada debido a que el gobernador del estado, John Lynch, insistía que sólo firmaría la ley si había fuertes garantías que protegieran a las instituciones religiosas. Algo que recibió el rechazo de quienes apoyaban la ley en la Cámara de Representantes.

Steinfels observaba que la experiencia de New Hampshire bien podría influir en los debates de otros estados, como Nueva York. Al final la legislatura y el gobernador llegaron a un acuerdo sobre las provisiones para salvaguardar la libertad religiosa y la ley fue firmada por Lynch el miércoles pasado.

Libertad religiosa
¿En qué sentido es una amenaza a la libertad religiosa la introducción del matrimonio del mismo sexo? Este tema ha sido considerado en un reciente fórum de preguntas patrocinado por el Pew Forum on Religion and Public Life. En la transcripción, publicada el 21 de mayo, los profesores Robert W. Tuttle e Ira "Chip" Lupu, de la I Facultad de Derecho de la Universidad George Washington, discutieron los posibles conflictos. Quienes se oponen al matrimonio homosexual, observaban, tienen la preocupación de que predicar I contra la homosexualidad en los sermones se convierta en delito.

También está la preocupación por las instituciones religiosas, como hospitales y universidades, que temen verse obligadas a proporcionar los mismos beneficios a las parejas del mismo sexo que actualmente proporcionan a los esposos heterosexuales. No se trata sólo de consideraciones teóricas, añadía ambos profesores. En el 2006, las instituciones de caridad católicas de Massachusetts tuvieron que abandonar sus servicios de adopción dado que habían cambiado las leyes estatales anti discriminación, haciendo obligatorio que las agencias ofrecieran niños en adopción a parejas del mismo sexo.

Otro tema de preocupación tiene que ver con los negocios privados y los individuos que tienen objeciones religiosas al matrimonio del mismo sexo. Esto implica a aquellos que proporcionan servicios para bodas o alquilan servicios residenciales.

En su comentario, los profesores admitían que la situación legal de tales objeciones religiosas está en general por establecerse. Las batallas en los tribunales se han centrado hasta ahora en la cuestión de si los estados deberían reconocer a los matrimonios del mismo sexo.

Problemas laborales

Según un artículo publicado por el Washington Post el10 de abril, hasta el momento a los objetores religiosos no les ha ido bien en las sentencias de los tribunales. Entre los ejemplos citados estaban los siguientes:

■La comisión de derechos civiles de Nuevo México obligó a una fotógrafa cristiana a pagar 6.637 dólares en costas judiciales tras negarse a fotografiar la ceremonia de compromiso de una pareja homosexual.
■Una psicóloga fue despedida en Georgia al negarse, por motivos religiosos, a dar consejo a una lesbiana sobre su relación.
■En California, el Tribunal Supremo del Estado inhabilitó a unos médicos de fertilidad cristianos por rehusar la inseminación artificial a una paciente lesbiana alegando sus creencias religiosas.
■No se dio reconocimiento a una asociación de estudiantes cristianos de la facultad de derecho de la Universidad de California por rechazar a miembros que practicasen el sexo fuera del matrimonio tradicional.
■Una página de contactos online, eHarmony, creada por un cristiano evangélico, Neil Clark Warren, accedió a proporcionar servicio a los homosexuales como parte del acuerdo de una demanda de un hombre de Nueva Jersey, que la acusó de discriminación.
Un artículo de opinión en el Los Angeles Times del 3 de mayo pedía una mayor protección legal para quienes objetan ante el matrimonio del mismo sexo por motivos religiosos. Robin Wilson, profesor de derecho de la Universidad Washington y Lee, sostenía que hasta ahora ningún estado ha proporcionado suficientes garantías de libertad religiosa al legalizar el matrimonio homosexual.

Wilson concedía que la legislación de Connecticut y Vermont contiene disposiciones para la objeción de conciencia, pero las leyes no proporcionan todavía suficiente protección a personas como gestores de bodas, dispensadores de catering y fotógrafos. "Debido a estas leyes, muchas personas podrían tener que escoger entre su conciencia y su sustento", afirmaba Wilson. Gran Bretaña también ha sufrido numerosos conflictos y enfrentamientos legales en este tema. Hace poco, las iglesias expresaban su temor de que las nuevas leyes antidiscriminación las obliguen a aceptar puestos de trabajo ocupados por homosexuales, informaba el periódico Telegraph el 20 de mayo.

La legislación entrará en vigor el próximo año pero, hasta hace poco, las iglesias habían confiado en estar exentas. Esta esperanza se esfumó cuando en una reciente conferencia Maria Eagle, ministra de igualdad, afirmaba que la ley cubrirá a casi todos los empleados de las iglesias.

"Las circunstagcias en las que las instituciones religiosas podrán practicar otra cosa que no sea la total igualdad son pocas y remotas", afirmó, según el Telegraph. La Ley de Igualdad, que todavía espera ser aprobada definitivamente por el parlamento, da una interpretación estricta de los casos en que es posible excluir a los homosexuales por motivos de objeciones religiosas. Se limitaría sólo a encargados de liturgia o a aquellos que dedican la mayor parte de su tiempo a predicar.

Los cristianos que, en Gran Bretaña, se oponen a la homosexualidad están cada vez más en el punto de mira. La British Association for Adoption and Fostering, una agencia financiada por el estado, los describía como "homófobos retrasados", informaba el 14 de mayo el periódico Daily Mail. Según el artículo, esta agencia fija las normas y organiza la preparación de los asistentes sociales de todo el país.

El calificativo de "homófobos retrasados" se publicó en una guía oficial de adopción para parejas homosexuales publicada por la agencia. El Daily Mail citaba a Patricia Morgan, autora de un estudio sobre la adopción gay, quien afirmaba: "Es vergonzoso que no deseen discutir los pros y los contras de la adopción gayo Simplemente insultan".

Leyes antidiscriminación discriminatorias

Algunos casos recientes demuestran que los cristianos se arriesgan a perder sus puestos de trabajo si expresan sus objeciones de conciencia. David Booker, un trabajador de una institución asistencial, fue suspendido dos meses por una conversación con otro miembro del personal en la que expresó su oposición al matrimonio del mismo sexo, informaba el 11 de abril el periódico Telegraph.

Booker insistió en que no es un fanático y que simplemente expresaba su opinión personal. Su colega también aseguró que los puntos de vista que expresó no eran ofensivos, añadía el artículo del Telegraph.

El 22 de marzo, el Telegraph había informado sobre el caso de los propietarios de un hotel, Peter y Hazelmary Bull. Una pareja del mismo sexo demandó a estos propietarios cristianos de un hotel de playa por negarse a alquilarles una habitación. Las nuevas disposiciones añadidas a la Ley de Igualdad en 2007 hacen ilegal negar a una persona bienes o servicios por motivo de su sexualidad.

Otro caso tenía que ver con una secretaria del registro matrimonial del Concejo de Islington en el Norte de Londres. Lilian Ladele se opuso a llevar a cabo ceremonias para parejas civiles del mismo sexo. El concejo ganó una apelación contra la primera sentencia que lo había condenado como culpable de discriminar a Ladele por sus puntos de vista, informaba el 19 de diciembre la BBC. El juicio indicó, no obstante, que no todas las personas del equipo directivo del concejo habían tratado con sensibilidad las creencias de Ladele.

Durante décadas, los defensores de los derechos de los homosexuales han hecho llamamientos a la tolerancia y a la compasión. Elementos que, desgraciadamente, parecen faltar ahora que ganan reconocimiento legal.

sábado, 4 de julio de 2009

BROTES VERDES- DIPUTADO CATOLICO FRANCES

“La homosexualidad es inferior a la heterosexualidad”


Tres años peleando en los tribunales con el lobby gay, han convertido al diputado francés Christian Vanneste en un referente europeo de la libertad de expresión.

REDACCION HO.- Christian Vanneste es un diputado católico francés, miembro de la Asamblea Francesa por las listas de la UMP, el partido que lidera el presidente Sarkozy.

Vanneste se mostró hace 4 años muy crítico con la ley francesa que establece sanciones penales contra quienes manifiesten "comportamientos odiosos" hacia las minorías. En defensa de sus puntos de vista, el diputado de Lille declaró en algunos medios de comunicación que "la homosexualidad es un peligro para la Humanidad".

Varios de los más influyentes grupos gay franceses le demandaron y, después de tres años de batalla judicial, la sentencia se ha convertido en la primera ganada en Europa en defensa de la libertad de expresión frente a las intenciones inquisitoriales de los grupos homosexuales.

Con posterioridad, Christian Vanneste ha sido el destinatario de una carta amenazadora acompañada de una bala de 9 mm, que han recibido también algunos otros políticos franceses, todos ellos de la misma tendencia ideológica.

Vanneste es profesor de Filosofía y autor de un blog que se titula El coraje del sentido común.

Usted ha declarado que "la homosexualidad es un peligro para la Humanidad". Habrá quien le considerará un poco loco por decir cosas como esa.

Bueno, eso es lo que se llama una boutade. En todo caso, no se pueden poner en un mismo plano la homosexualidad y la heterosexualidad, que es la que conduce al matrimonio, a la fundación de la familia, a la educación de los hijos, etc. Eso ya lo explicó Kant cuando demostró que un valor es importante en la medida en que es universal. De modo que si algo es universal, tiene un valor superior al de lo particular. Así que volviendo a la frase, si todo el mundo fuera homosexual, la Humanidad peligraría.


Fue usted procesado por este tipo de declaraciones sobre la homosexualidad.

Aunque nunca fui condenado por esta frase, la que despertó la polémica fue: "La homosexualidad es inferior a la heterosexualidad". La palabra "inferior" es la que desencadenó el proceso. Lamenté haberla empleado porque nunca quise decir que los hombres o las mujeres homosexuales son inferiores. Fui condenado en primera instancia y también perdí el recurso posterior. Pero finalmente la Corte de Casación [el tribunal supremo en Francia] estableció que mi frase no había podido ofender a nadie y que me había limitado a defender un punto de vista. Esta instancia superior estableció que la libertad de pensamiento ampara también la expresión de pensamientos que puedan chocar o resultar desagradables.


Así que gracias a usted, en Francia se puede decir que la homosexualidad es inferior a la heterosexualidad.

Pero no que las personas sean inferiores. La homosexualidad no se puede institucionalizar, es algo que se refiere a la vida privada. Y niego de manera rotunda que sea algo genético, o que se nazca con ello. Una persona responsable puede corregir esa tendencia. Y quien no esté de acuerdo con esta idea, puede discutírmela, es algo de lo que deberíamos poder hablar y debatir. Lo que no puede es obligarme a callar. No existe el derecho a silenciar a quien tiene un punto de vista distinto.


¿Por qué cree que en nuestras sociedades se está produciendo este fenómeno de censura de las opiniones que no siguen los códigos del pensamiento políticamente correcto?

Se juntan dos fenómenos. Por un lado, desde un punto de vista histórico y sociológico, existe la idea de que todo lo que estuvo debajo, tiene que terminar encima. Es esa suerte de contestación que en Francia denominamos "el espíritu de mayo del 68". Se trata de la revolución por la revolución, y no de la revolución para mejorar las cosas. En absoluto. Se trata de que todo lo que está arriba debe ser rebajado y humillado, y todo lo que estaba abajo debe situarse por encima.

Por ejemplo, en Francia se dice que es necesario un presidente negro, como Obama. Es una idiotez. Los norteamericanos no han elegido a un negro, han elegido al mejor. Obama era mejor que McCain, por eso le eligieron. Pero nosotros decimos que queremos un presidente negro. Y además ni siquiera eso sería una novedad en Francia. En tiempos de De Gaulle el presidente del Senado era negro.

Es algo completamente idiota, hemos convertido el antirracismo en una manifestación racista. Y lo mismo sucede con los homosexuales. ¿Eres heterosexual? ¡Qué vulgaridad!

Todo esto se expresa a través de un movimiento que consiste en humillar a cualquier precio a lo que está por encima y favorecer lo que está por debajo. Es una revolución sin sentido.


Señalaba la existencia de una segunda causa que habría conducido a esta situación de imposición de las minorías.

Sí, hay otro elemento. Es la tendencia fortísima hacia el individualismo. Y la familia es una barrera para alcanzarlo. A menos familia, más triunfa el reino del individuo. En esta línea se inscribe la homosexualidad, que persigue la destrucción de las relaciones familiares heterosexuales. A esto también contribuye el narcisismo propio de la homosexualidad, que se cierra al otro. Es el rechazo del otro.


Una forma de racismo por parte de quienes acusan de racismo a los demás.

Los homosexuales que pretenden asimilar el rechazo a la homosexualidad con el racismo caen en un contrasentido, porque en realidad lo racista es la propia homosexualidad. Lo es profundamente.

De modo nos encontramos frente al individualismo, a la destrucción de la familia, al narcisismo de un colectivo que es además el creador del nomadismo sexual, con sus habitaciones oscuras y su innumerables partenaires sexuales, y que sobre todo representa el carpe diem, el no pensar más que en el momento, sin ningún compromiso. Frente a ello, cuando se defiende a la sociedad y al interés general, eres inmediatamente tachado de reaccionario.


El culto a las minorías y la sobrevaloración de sus intereses por encima del interés general de la nación está poniendo a prueba las democracias. Usted denuncia en su blog la pérdida de vitalidad de la democracia en Europa y habla de "terrorismo intelectual".

Sucede cuando te atemorizan hasta el punto de que te impiden expresarte. El terrorismo recurre a las bombas. El terrorismo intelectual utiliza la ridiculización, las denuncias judiciales, todo este tipo de recursos con el objetivo de callarte. Personas que se consideran a sí mismas demócratas atacan así el fundamento mismo de la democracia, que es la libertad de expresión. Y esa es una batalla decisiva. Si se pierde, desaparece el futuro. Cada vez que he sido condenado he manifestado que era un fracaso de la democracia. Y mi victoria no ha sido contra los homosexuales, ha sido una victoria de la democracia.


Su partido, la UMD, llegó al gobierno con un programa basado en la excelencia, la autoridad, el respeto, el trabajo, etc. No es un discurso muy habitual y hasta puede sonar impopular, pero con esos valores ustedes ganaron las elecciones.

Es que es un discurso popular. Sarkozy ganó las elecciones con ese discurso. Es el mensaje de la izquierda el que no es popular. Estamos convencidos de que la mayoría silenciosa, el pueblo, piensa de esa manera. Cuando la derecha defiende únicamente el liberalismo económico, las cosas no le van bien. En cambio cuando defiende la familia, el orden, el mérito, triunfa.


¿De ahí que Sarkozy parezca últimamente un socialdemócrata cuando habla de economía?

Por supuesto. La crisis. Pero tiene razón. Por ejemplo, yo en la Asamblea Nacional hablo de la moral del capitalismo. No vea cómo se pone la izquierda. Pero hay que ir por ese camino, el de los principios protestantes y el espíritu capitalista. Los que crearon el capitalismo fueron los protestantes, que no pensaban más que en trabajar. El capitalismo del dinero por el dinero, de los paraísos fiscales, es inaceptable. El futuro de la derecha en Europa pasa por lo conservador en la moral y lo pragmático en la economía.


En el siguiente video, Christian Vanneste interviene en la Asamblea Nacional:

"La misma idea de homofobia tiende a acreditar que el comportamiento homosexual tiene el mismo valor que otros comportamientos, cuando evidentemente constituye una amenaza para la supervivencia de la Humanidad".

Fuente: http://www.hazteoir.org/node/22093

CARTA A CORREO DIRECT

Apreciados Señores:


Recientemente, he recibido a la dirección de correo electrónico desde la cual les escribo, un correo suyo de promoción de la campaña "PER QUÈ NO?", de la Generalitat de Catalunya. En este sentido, les agradecería eliminaran mi dirección de correo en lo referente a campañas como ésta. No me importa recibir publicidad suya de otros productos o servicios, pero este tipo de campañas resultan una ofensa a mis creencias, y a las de muchos otros españoles (más de los que mucha gente cree) que comparten mis creencias. Y todo ello dejando de lado el hecho de que la contraprestación que ustedes perciben por prestar este servicio procede de los impuestos de todos, impuestos que usados de otra manera servirían para mejorar infraestructuras, de las que Catalunya no anda sobrada, de hecho anda tan escasa como sobrada de despilfarro e ideologización social.


De esto último no les culpo, ni pretendo con estas líneas dar lecciones a nadie, y menos a la iniciativa privada, de la que su empresa forma parte, y que me merece el máximo de los respetos, pero me resulta sorporendente que una empresa a la que personalmente atribuyo un cierto prestigio, se haya rebajado a promocionar una campaña de este tipo. Tan sólo pretendo hacerles sabedores de que ciertas acciones son delicadas, y que no es lo mismo promocionar un colchón de látex o una agencia de viajes, que una campaña de fomento de actitudes, a todas luces y, se diga lo que se diga, inmorales.


Para no abusar de su tiempo, sólo me gustaría hacerles una reflexión. ¿Aceptarían ustedes difundir una campaña de fomento del consumo de drogas, por mucho que fuera el gobierno su promotor?


Muchas gracias por su comprensión.


Atentamente,


Javier de Miguel